¿Cuál es la estructura legal para tu Startup?

Cuando tomamos la decisión de poner en marcha un negocio debemos definir si nos conviene figurar como autónomos o constituir algún tipo de sociedad que respalde legalmente la actividad comercial.

Hay un grupo de elementos que debemos evaluar para tomar la decisión correcta, entre ellos; cantidad de capital que pondremos en disposición del negocio, responsabilidad que estaremos dispuestos a asumir frente a los acreedores, número de socios que se integrarán en el negocio, imagen y notoriedad que debe sustentar mi actividad comercial según el mercado específico al que pretendemos dirigirnos, así como las vías a través de las cuales pretendo financiar el negocio.

En caso de decidir ser “autónomo”, estamos optando por la forma más ágil de establecer legalmente el negocio, de este modo el emprendedor tendrá en su poder el tan anhelado “poder” absoluto del negocio en todas sus fases. Esta elección representa además la fórmula menos costosa para gestionar el asesoramiento y a su vez nos exonera de engorrosos trámites legales.

Desde una óptica negativa, ser autónomo también nos sitúa en una posición de riesgo atendiendo a otros elementos, por ejemplo; no se diferencia entre el patrimonio personal y el de la empresa, por lo que quedaría en “tela de juicio” los bienes presentes y futuros ante deudas con terceros. Otro de los factores que podrían alejarnos de esta opción pudiera ser nuestro estado civil, ya que en caso de estar casados bajo régimen ganancial nuestra actividad comercial podría incidir en el patrimonio del cónyuge. Los beneficios anuales que seamos capaces de prever, serán otro factor importante a tener en cuenta a la hora de decidir si es conveniente ser autónomo o constituir una sociedad, en el caso de las sociedades se ajustan a escalas más beneficiosas, por esta razón se recomienda que ante beneficios que oscilen entre los 45 000€ se adquiera estructura de sociedad.

Para nadie es secreto que la notoriedad e imagen de marca son elementos que pueden favorecer en los procesos de negociación con proveedores y clientes, por esta razón es importante que antes de introducirnos en un mercado específico seamos capaces de definir cual es la estructura legal habitual de mis competidores, ser autónomo podría situarnos en desventaja ante entidades que presuman de estructuras superiores.

 La financiación necesaria para la puesta en marcha y fases de expansión del proyecto comercial es otro de los renglones a tener en cuenta, ya que en el caso de los autónomos las posibilidades son casi nulas.

Espero que este breve posts os ayude a definir  la estructura más conveniente para su negocio. Agradecería que otros usuarios de nuestro entorno compartan sus experiencias o criterios al respecto.

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