Crear una empresa: instrucciones de uso

Así que ha decidido montar su propio negocio. Bien, el país necesita gente como usted. Esta introducción, de aspecto tan marcial, solo pretende animar a aquellos que tengan en mente un proyecto de este tipo, tan complicado en España: ocupamos el puesto 44 en la lista de países con mayores facilidades para hacer negocios. No obstante, la conocida dificultad para emprender merece alguna matización. “NO es difícil en cuanto a plazos o burocracia. La situación ideal sería que cualquiera pudiera online y de forma casi instantánea crear el negocio que quisiera. Lo realmente complicado viene después, porque la mayor parte de los negocios que fuera de España son rentables, aquí dejan de serlo por la fiscalidad, las normativas locales, y la legislación laboral” afirma Luis García de la Fuente, cofundador de Círculo del vino y Factoría de Clientes.

No obstante, la tasa de éxito de aquellos que crean su primera empresa es de un 17,3 por ciento, más alta que el 2 por ciento anual de posibilidades de sacar unas oposiciones. Lo principal es tener una buena idea, a la que hay que cuidar y proteger como a un bebé. Precisamente, esta puede desarrollarse a lo largo de varios meses, o venir a la mente de forma conclusiva e instantánea. También ayudan, según afirma el emprendedor y bloguero Ben Parr, contar con habilidades técnicas, buenos contactos con inversores y mucha, mucha cafeína.

La ejecución de esa idea es fundamental, los primeros pasos determinan el éxito o el fracaso. Las nuevas tecnologías allanan el camino, como es el caso de las startup –pequeñas empresas vinculadas a la innovación y con grandes posibilidades de crecimiento-. Para ello, es necesario contar con el factor de emprendimiento: hay que estar preparado en el ámbito emocional y en el financiero. No rendirse fácilmente, contar con conocimientos del mundo empresarial y fijar variables como el capital necesario, el tiempo que se invertirá, el que transcurrirá hasta que empiece a haber beneficios… Los pros y los contras del teletrabajo deben ser tenidos en cuenta.

La clave es encontrar lo que a uno le apasiona, convertir un hobby en un modo de vida, si puede ser. Estudiar las posibilidades con detenimiento, encontrar su aplicación empresarial. Tras ello, registrar el nombre, conseguir las licencias y lo más complicado: la financiación. No es una tarea imposible. La teoría dice que a mayor cantidad invertida, mayor rapidez en los beneficios.

Otra gran decisión es rodearse de un buen equipo. Cuestiones como la contabilidad, el marketing, el diseño web –incluso para negocios fuera del mundo online-, el posicionamiento. Y la joya de la corona: la creación de un plan de negocio, la ruta a seguir durante el desarrollo de la empresa. Es una carta de presentación y una herramienta para que el proyecto luzca y pueda ser vendido correctamente, básicamente una exposición de la idea que además muestra que se cuentan con las herramientas y personas necesarias para llevarla a cabo.

En cualquier caso, la tarea ardua no es crear la empresa, sino ampliar sus horizontes, mantenerla a flote, fomentar su evolución. Es una cuestión de habilidades, más allá de una situación económica concreta. Pero si algo está claro, es que esos 14 emprendedores por cada 10.000 habitantes españoles existentes hoy marcan la diferencia.

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