Como analizar el estado de una empresa

Tanto si eres una empresa pequeña, startup, empresa mediana, empresa en crecimiento, etc., antes o después necesitará analizar el estado de tu empresa para conocer si marcha bien, si está creciendo adecuadamente, si es más o menos rentable, etc. A continuación vamos a ver qué aspectos relevantes hay que tener en cuenta para analizar el estado de una empresa.

Márgenes y resultado

Existen cuatro indicadores de márgenes de lo que una firma genera a través de sus ventas en diferentes líneas de su estado de resultados:

– el margen bruto

– el margen operativo

– el del beneficio antes de impuestos

– el beneficio neto

 

Cuando se habla de márgenes en términos relativos, éstos se construyen siempre sobre las ventas o facturación. Deducidas todas las partidas asociadas al proceso de producción, se obtiene el resultado bruto. Una vez que se restan todos los gastos vinculados al proceso de administración o de ventas, se obtiene el resultado operativo.

El margen bruto en una empresa de servicios no siempre es relevante, ya que posee poca inversión en propiedades, plantas y equipos. Como no produce un bien, sus costos son gastos, por lo cual solo sirve mirar el resultado operativo. Un margen muy importante es el EBITDA, porque no forma parte del estado de resultados sino que es una construcción que hacen los analistas para ver el flujo de caja operativo, si el negocio genera efectivo, independientemente de lo reportado.

De esta forma llegamos a obtener el resultado antes de impuestos, que es la rentabilidad que genera un negocio independientemente del impuesto sobre los beneficios, o impuesto de sociedades. Generalmente, se tiene en cuenta la evolución de los márgenes en términos anuales para normalizar cualquier anormalidad que pudiese existir en un determinado trimestre, una pérdida no recurrente, una ganancia extraordinaria o el impacto de determinado hecho económico. La idea básica es detectar a través de esa evolución la consistencia de las ganancias, o tendencias positivas o negativas en los resultados de una empresa.

Crecimiento de la empresa

Como no siempre se crece bien, hay que analizar detenidamente las variables que se derivan del crecimiento de la empresa. Una tendencia ascendente en sus beneficios no siempre se hace de forma eficiente ya que, para lograrlo, puede que se reduzca el margen o se ahorre a través de menores costos de producción, a costa de poner en peligro la calidad del producto.

Los márgenes nos dan el primer indicio acerca de si el crecimiento de la empresa es bueno o no. Por consiguiente, eso determinará la evolución del precio de la acción, si es que la empresa cotiza en los mercados financieros. Un gran aumento en las ventas puede tener un efecto neutro en sus resultados si sus costos y gastos aumentan en forma proporcional, e incluso si se producen muchos gastos, proporcionalmente superiores a la facturación adicional de las ventas, el efecto del aumento de las ventas puede ser negativo en el resultado final de la empresa.

Lo común es que los gastos y la inversión fija se amorticen con un mayor volumen de ventas, ya que las empresas tienen una serie de gastos de infraestructura e inversiones fijas que están ahí se venda más o se venda menos, pero hay que tener en cuenta que no siempre sucede.

Los ratios para analizar el estado de una empresa

Existen varios ratios para analizar el estado de una empresa: ratio de liquidez, rentabilidad de los activos, rentabilidad del capital, ratio de endeudamiento, periodo medio de pago, rotación de inventario, etc. Lo fundamental en el análisis de los ratios no es cada ratio en sí, si no tener en cuenta su evolución y su análisis conjunto con los demás ratios.

Uno de los análisis más importantes es el que tiene que ver con el retorno sobre los activos (ROA) y sobre el patrimonio neto (ROE), que ofrecen una imagen muy interesante del estado de una empresa. El primero tiene especial importancia en aquellas empresas que cuentan con altos costos fijos, porque resulta que invierten mucho. El ROE se refiere al retorno sobre la inversión inicial, aunque se trata de la inversión inicial y las ganancias retenidas desde la fundación de la empresa hasta la fecha más reciente, además del resto de las partidas que lo componen. Es un ratio muy relevante para una compañía financiera, ya que representa también cómo es de rentable con un determinado apalancamiento detrás, y si esta estrategia le está rindiendo lo suficiente.

El análisis del flujo de caja

Hay que tener cuidado cuando se trabaja con términos contables donde muchas de las partidas se rigen por el “principio de devengo”, uno de los principios contables que se utilizan para la elaboración de las cuentas anuales. De ahí surge la necesidad de analizar el estado de flujo de caja.

El concepto de devengado no implica que se haya cobrado, así que una venta puede no haberse cobrado aún cuando haya finalizado el año contable. Muchas empresas conceden un plazo de cobro a sus clientes de 30, 60, 90 días, e incluso más en algunos casos de “clientes vip” con alto poder de compra, y por tanto, impacto en la facturación de la empresa proveedora.

Aunque la rentabilidad de una empresa no está determinada directamente por los plazos de cobros y pagos, no es menos cierto que estos plazos pueden llegar a ejercer influencia también en el resultado final, y por ello deben tenerse en cuenta a la hora de analizar las cuentas anuales de una empresa. El análisis del flujo de caja es así un aspecto relevante a analizar, para ver la liquidez de la empresa, y comprobar su estado.

Vía|Saladeinversion.com, Bestpractices

Más información|Ayuda-T Pymes

Imagen cortesía de patpitchaya|Freedigitalphotos.net

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